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Peña folclórica en medialuna de Vicuña estrechó lazos entre Chile y Argentina

La actividad fue una iniciativa previa a la tradicional cabalgata que encabezan huasos y gauchos a la imagen de la Difunta Correa en la ruta Antakari.

Como una ocasión para estrechar lazos entre Chile y Argentina, el reciente fin de semana se llevó a cabo, en la medialuna Osciel Pinto Arredondo, la primera peña folclórica que busca convertirse en toda una tradición.

Y es que la actividad binacional fue una iniciativa previa a la tradicional cabalgata que encabezan huasos y gauchos a la imagen de la Difunta Correa en la ruta Antakari.

Cabe destacar que desde hace una década que existe un pequeño santuario en Chile para la Difunta Correa, específicamente en la Ruta Antakari, en nuestra comuna de Vicuña, hasta donde todos los veranos llegan más de 100 huasos chilenos y gauchos argentinos a venerarla, tradición que comenzó la familia de don Felix González.

Ricardo Monardez relacionador público de la agrupación de la Difunta Correa agradeció la ayuda que le brindó el municipio de Vicuña y destacó que la intención de esta actividad fue potenciar el folclor de ambas zonas . “Quisimos incluir folclor y posteriormente deporte (…) la idea es unir nuestro pueblo chileno y nuestros hermanos argentinos, esta es la primera vez y queremos seguir haciendo esta peña” sostuvo Monardez.

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Sergio Cortés cruzó la cordillera para participar de esta actividad desde el Departamento de Iglesia, Provincia de San Juan asegurando que fue una iniciativa surgida desde Vicuña en la que fueron invitados a participar. “Vinimos a colaborar como ellos permanentemente lo hacen con la comuna de nosotros, así que no podíamos fallar en este momento, desde ya muy agradecido como siempre de la hospitalidad y de la amistad que tenemos con este pueblo tan lindo” sostuvo.

Por su parte el alcalde de Vicuña presente en la actividad señaló que la Difunta Correa ya es toda una tradición elquina. “La relación entre la comuna de Iglesia y la comuna de Vicuña es histórica, es conocida por todos, efectivamente nosotros creemos en la integración, nos sentimos soldados de este proceso y evidentemente esta peña binacional que se hizo donde han actuado tantos talentos locales liderando el folclor nuestro, como también del folclor argentino, da gusto cuando uno ve a representantes de dos países sentirse realmente como hermanos y que esto no sea parte de un discurso” agregó el edil.

Quien también estuvo compartiendo con los asistentes fue el ex concejal de Vicuña René Ahumada señalando “esto es emocionante para nosotros los vicuñenses, el año 1992 nosotros como municipio fuimos a tratar de hacer una integración con los hermanos de allá, y hasta el momento ha dado frutos, ahora se comenzó con la cabalgata a la difunta correa y eso ha motivado que se integre Jachal, Rodeo, Iglesia y San Juan desde luego, y eso es muy bonito para nosotros”.

Con respecto a la Difunta Correa existen diversas versiones, pero la más tradicional dice sobre Deolinda Correa (o Dalinda Antonia Correa, según el nombre con el cual aparece mencionada en el relato más antiguo (Chertudi y Newbery, 1978)), fue una mujer cuyo marido, Clemente Bustos, fue reclutado forzosamente hacia 1840, durante las guerras civiles entre unitarios y federales.

A su paso por la aldea de Tama, Provincia de La Rioja, -donde vivía la familia- la soldadesca montonera que viajaba rumbo a San Juan obligó al marido de Deolinda, contra su voluntad, a unirse a las montoneras. Esto hizo que Deolinda, angustiada por su marido y a la vez huyendo de los acosos del comisario del pueblo, decidiera ir tras él.

Deseosa de reunirse con su esposo en San Juan, tomó a su hijo lactante y siguió las huellas de la tropa por los desiertos de la Provincia de San Juan llevando consigo sólo algunas provisiones de pan, charque y dos chifles de agua. Cuando se le terminó el agua de los chifles, Deolinda estrechó a su pequeño hijo junto a su pecho y se cobijó debajo de la sombra de un algarrobo. Allí murió a causa de la sed, el hambre y el agotamiento. Sin embargo, cuando los arrieros riojanos Tomás Nicolás Romero, Rosauro Ávila y Jesús Nicolás Orihuela, pasaron por el lugar al día siguiente y encontraron el cadáver de Deolinda, su hijito seguía vivo amamantándose de sus pechos, de los cuales aún fluía leche.